La tortuga que cruzó el océano
Maya era una tortuga marina que nació en una playa de arena tibia. Apenas salió del cascarón, supo que tenía que llegar al mar antes de que saliera el sol, cuando las gaviotas empiezan a buscar comida.
El mar la llevó muy lejos. Maya nadó durante meses siguiendo las corrientes frías y las cálidas. Comía medusas y descansaba flotando bajo la luna. A veces se sentía sola, pero nunca dejó de avanzar.
Pasaron muchos años. Maya creció hasta ser tan grande como una mesa. Un día sintió algo en su interior: era hora de volver. Sin un mapa y sin que nadie se lo enseñara, encontró el camino de regreso.
Llegó a la misma playa donde había nacido. Allí puso sus propios huevos en la arena tibia, igual que su mamá lo había hecho. El viaje de Maya empezaba otra vez, ahora con sus crías.