El perro que aprendió a esperar
Lucas tenía un perro llamado Rayo. A Rayo le encantaba la comida y, cuando le servían su plato, quería comer de inmediato. Pero siempre tumbaba el tazón con las patas y la comida caía al piso.
Lucas le enseñó un truco: antes de comer, Rayo debía sentarse y esperar a que él dijera “¡Ya!”. Al principio fue difícil, porque Rayo movía la cola y se paraba sin aguantar.
Con práctica, Rayo aprendió a esperar sentadito hasta la señal. Desde entonces ya no regaba la comida y comía tranquilo. Lucas entendió que esperar un poquito a veces hace las cosas mejor.