El león que no quería rugir
En la sabana vivía un león pequeño llamado Tomás. Todos los leones de su familia tenían un rugido fuerte y valiente. Pero Tomás tenía miedo de rugir, porque pensaba que su voz sonaba muy chistosa.
Un día, una manada de hienas se acercó al río donde bebían los animales más pequeños. Las cebras y las gacelas estaban asustadas y no sabían qué hacer. Nadie se atrevía a enfrentarse a las hienas.
Tomás sintió que el corazón le latía muy rápido. Aunque tenía miedo, no quería que sus amigos salieran lastimados. Respiró profundo, se subió a una roca y soltó el rugido más grande de toda su vida.
Las hienas se asustaron tanto que salieron corriendo. Todos los animales celebraron a Tomás. Ese día él entendió algo importante: ser valiente no es no tener miedo, sino hacer lo correcto aunque tengamos miedo.