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La semilla de girasol

Sofía sembró una semilla de girasol en una maceta. Su abuela le dijo que tuviera paciencia, porque las plantas no crecen de un día para otro.

Sofía regaba la semilla cada mañana y la ponía cerca de la ventana para que le diera el sol. Pasaron muchos días y no veía nada. A veces pensaba que la semilla no iba a crecer.

Una mañana, por fin, apareció un pequeño brote verde. Con el tiempo creció hasta convertirse en un girasol enorme que miraba al sol. Sofía aprendió que las cosas buenas toman tiempo.

Léelo con calma. Después te haré preguntas y podrás volver al cuento cuando quieras. 🦁