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El gol que nadie esperaba

Sofía era la más bajita del equipo. Casi siempre la dejaban en la banca, mirando el partido desde afuera. Aun así, llegaba temprano a cada entrenamiento y era la última en irse.

En la final, el equipo perdía uno a cero y faltaban dos minutos. El entrenador miró la banca, dudó un segundo y dijo: «Sofía, entra». Sus compañeros se sorprendieron, pero ella corrió a la cancha sin pensarlo.

El balón le llegó casi por casualidad, lejos del arco. En vez de pasarlo, Sofía recordó las mil veces que había practicado sola. Pateó con todas sus fuerzas y el balón voló por encima del portero.

¡Gol! El partido terminó empatado y luego su equipo ganó en los penales. Nadie volvió a decir que Sofía era “muy pequeña para jugar”. Ella aprendió que practicar en silencio también vale.

Léelo con calma. Después te haré preguntas y podrás volver al cuento cuando quieras. 🦁