El charco después de la lluvia
Después de la lluvia, quedó un gran charco en el patio del colegio. Los niños lo miraban sin saber si saltarlo o darle la vuelta. A nadie le gustaba mojarse los zapatos.
Valeria no lo pensó dos veces y empezó a saltar sobre el charco con sus botas de caucho. Las gotas volaban por todos lados y ella se reía muy fuerte.
Al ver lo divertida que estaba, los demás niños se pusieron sus botas y se unieron a saltar. El charco que nadie quería se convirtió en el mejor juego del recreo.